Contacto con la divinidad

COACHING NEW AGE

Los Ishayas sostienen que los humanos no son nativos de La Tierra, y están representados por 7 ministros inmortales que en distintas etapas de la humanidad han tratado de evitar los caminos que alejan a las personas de la voluntad de Dios (amor & compasión) y llevan a la oscuridad, al miedo, a la avaricia o al ego. El último de esos ministros inmortales, que sería por lo tanto quien tiene vigencia en la actualidad, es Isha ben Joseph, también conocido como Jesús el Cristo.

 

Encuentro con Sudama y Jivani

Por A. Crimi (15 de febrero de 2020)

 

Ayer, día de San Valentín, Ludovica me pidió que la acompañara a una "especie" de charla o reunión sobre meditación. No se entendía bien si era una reunión para meditar, o para conversar, o para compartir... vaya uno a saber qué cosa.

A Ludo la invitaron unas amigas y, como queremos/necesitamos socializarnos, no dudamos en apuntarnos.

La persona que protagonizaría el encuentro envió el siguiente whatsapp:

 

Charla gratuita entre amig@s

Meditación: la clave de una vida en paz (18:45-20:30hs)                

Jivani: La diosa de la vida. Lo que aviva todo. La diosa de la existencia.

Es el nombre que recibí de mi maestro en este camino, en esta tradición Ishaya.

Así que me encantará que me llamen por mi nombre Jivani.

 

Me resultó curioso. No conocía el nombre de la mujer, pero ella proponía que la llamaran "Diosa de la vida". Es como si yo organizara una charla de literatura y propusiera que me llamaran "Dios todopoderoso, amo del Universo". Un comienzo inverosímil, sin dudas. Pero pensé que conocer a una "Diosa de la existencia" al menos me daría elementos antropológicos para entender más cosas acerca de la esquizofrenia colectiva que vivimos a diario.

 Quedamos en juntarnos en la puerta de la Torre Vella con el resto de los invitados. Éramos 12 personas: 8 mujeres y 4 hombres. Uno de los hombres se presentó como "Sudama" y nos condujo al encuentro de Jivani, que nos esperaba en la puerta de un edificio, a 100 metros del punto de encuentro.        

En la leyenda hindú, Sudama era un amigo de la infancia de Krishna, de origen muy humilde. Y cuando Krishna fue rey, le hizo construir un lujoso palacio para viviera con su esposa. 

Pero volvamos a Salou... La publicidad encubierta, o "charla gratuita", se realizó en el apartamento de una familia mexicana amiga de Jivani. Tanto Sudama como Jivani vestían estrictamente de blanco (estaba seguro que la ropa interior de ambos también era blanca), y se veían algo ansiosos. Sudama era un catalán inseguro, que manifestaba una fingida felicidad interior. Y Jivani era una mexicana elegante, de trato muy dulce pero mirada gélida. Los dos tenían alrededor de 40 o 45 años, experiencia en coaching y un buen parecer. Y como casi toda la gente que he conocido de la New Age, presentaban emociones fáciles.

La charla comenzó con una pizarra delante nuestro, donde Sudama (que seguramente se debe llamar Jordi, Joan o Xavier) escribía con una fibra cosas obvias y literales. Por ejemplo "Meditación", "Paz", etc. Y relató su propia experiencia personal, bastante particular por cierto. Según su relato, él tenía esposa, hijos y una empresa inmobiliaria. Y con la crisis del 2008 se le fue todo al garete. Se endeudó, su empresa quebró, su esposa lo dejó y entró en una profunda depresión. Se pasaba los días y las noches llorando, y no podía dormir más de dos horas diarias. Y un buen día, como por arte de magia, sucedió el milagro. Un conocido lo llevó a una gente que hacía meditación ishaya, y a pesar de su "escepticismo" decidió anotarse a un curso de esa disciplina. Y su vida tuvo un vuelco inmediato y espectacular. Recuperó el sueño, conoció a Jivani y se la garchó, se hizo maestro ¿ascendido?, fundó otra empresa inmobiliaria y ahora es un winner total, el tipo más feliz y exitoso del planeta. Y entonces por eso desea compartir tanta buenaventura con nosotros (¡¿?!). Ojo, no con todo el mundo, solo con buena gente como nosotros (¿cómo sabe que somos buena gente si no nos conoce?). Bueno... se sabe que la exclusividad siempre supone un valor agregado en los discursos de un coaching.

 

El discurso de Sudama tenía varios componentes de PNL, y resultaba evidente que era un buen lector de libros norteamericanos de autoayuda. Probablemente también manejaba algún concepto superficial de la teoría de los eneagramas, y poco más. En un momento citó a (Abraham) Maslow, pero me quedó la sospecha de que nunca lo había leído.

Luego llegó el momento de "La diosa de la vida". Jivani contó que pertenecía a una familia acomodada de México. Tenía marido, hijos y dinero, pero en realidad se sentía vacía. Y, al igual que su actual pareja Sudama, cayó en depresión para luego conocer por casualidad la onda Ishaya. Así, de manera muy fácil y en un santiamén, llenó el vacío de su vida y pasó a ser una winner total, la mina más feliz y exitosa del planeta.

Lo que ambos intentaban comunicar era la idea de que nacemos sabios, poderosos y vírgenes, y a medida que nos vamos socializando nos enfermamos mentalmente. Entonces ellos, como maestros ascendidos, a través de los cursos que implementan (que es el producto que nos intentaban vender), nos ofrecían la posibilidad de sanarnos inmediatamente para volver a ser unos bebés. ¡Y todo extremadamente fácil!

El sistema de meditación que enseñan en el curso se afirma en cuatro columnas: alabanza, gratitud, amor y compasión. Y listo. Con eso ya está.

Así que su curso ishaya tiene la capacidad de solucionar en días el gran enigma de la humanidad: la angustia del ser. Allí donde fracasaron siglos de investigación científica o las grandes mentes filosóficas de todos los tiempos, Sudama y Jivani salen airosos. ¡Ellos nos darán las llaves para volver a ser niños!, o incluso –con un poco más de entrenamiento– quizás podríamos ir más allá y convertirnos en adorables fetos.

¡Alabados sean Sudama y Jivani!

 

Notable experiencia... Mi sensación fue que este par de dioses hindúes de pacotilla están convencidos de que somos totalmente idiotas.

Supongo que los compradores potenciales de sus productos son gente muy desesperada o muy ignorante. Un perfil de personas muy parecido al que terminan engrosando las filas de los Testigos de Jehová o el evangelicalismo, pero en plan orientalista o New Age.

Al terminar la charla dejaron un papel para que se apuntaran aquellos que estuvieran interesados en acceder al milagro de la felicidad, la paz y la plenitud personal... y pude observar que dicho papel registró tres firmas. Un 25% del grupo mordió el anzuelo.

En definitiva, un fiel signo de la época que nos toca vivir.

Todo el mundo tiene derecho a creer lo que le plazca, pero estoy harto de los spam comerciales y sus artimañas bizarras. Así que no pienso adherir a las enseñanzas milenarias de Isha. Prefiero las de Mijail Bakunin.