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Invasión Hater

LA ERA DEL ODIO

Es muy loco el fenómeno hater. De repente aparece alguien que se molesta porque asegura que has dicho en tu muro de Facebook lo contrario de lo que has dicho, e inmediatamente te hace un juicio de valor arrogante. Eso me pasó ayer: es como un odio ajeno que te llega regurgitado y maloliente. Un odio gratuito y absolutamente innecesario, que sale expulsado con rencores rancios, frustraciones añejas, envidias profesionales y muchas mierdas más.

El fenómeno es una verdadera pandemia. Los haters están en todos lados, incluso en la presidencia de EE. UU. Desde hace meses vengo buscando textos que expliquen desde la sociología o la filosofía este tema. He indagado en la idea del "consumo irónico", en la naturaleza de los llamados "ofendidos" u "ofendiditos" (con sus polémicas respectivas), en lo de la generación "copito de nieve" y muchas perspectivas más, pero me quedo con el magistral análisis de Bauman en su libro Retrotopía que, si bien no habla puntualmente de los haters, ofrece un contexto interesante para entender su etiología irracional. 

Solo sé que los haters se hicieron visibles con la web 2.0, y que pueden ser jóvenes o viejos. Intuyo que hay más viejos que jóvenes... ¿habrá que prestar más atención a lo generacional? Son de izquierda o de derecha en proporciones semejantes, o sea que el problema al parecer no es ideológico. Hay odiadores de todas las nacionalidades, aunque se destacan mucho por su espectacularidad los argentinos, italianos y yankis (desconozco oriente y etc.). Pueden ser ateos o religiosos, y de todas las identidades sexuales conocidas (freudianos abstenerse en especulaciones delirantes). Son personas conocidas, desconocidas o incluso familiares. Creo que en su mayoría son de clase media, y no sé nada con respecto a sus ocupaciones o desocupaciones laborales.

Tienen un protagonismo destacado en la eclosión de "las grietas" (dicotomías extremas de odio ideológico que pulverizan los vínculos sociales) que hoy asolan occidente, y por lo tanto en la polarización de todo lo discutible.

¡Vaya mierda! ¿no? Con estos bichos tóxicos es muy difícil generar un consenso social. Entorpecen la política justo en un momento crucial de decadencia capitalista (si fuera conspiranoico pensaría que son sujetos manipulados psicológicamente desde el poder para perpetuar el sistema).

¿No será acaso que el calentamiento global no sólo inside en la tierra, sino también en las psicologías más inestables?

 

De momento resulta fundamental cuidarse de los haters en estos tiempos tan raros que nos toca vivir. Pero no alcanza con ponerse guantes o mascarillas. Así que les dejo cinco recomendaciones que he recopilado/interpretado de las distintas fuentes que he consultado.

 

1- Identificarlos es muy fácil, pero requieren cierta atención. Es gente agresiva, pasiva, arrogante, taxativa, negativa, autoritaria, confundida, individualista, frustrada, mediocre... tóxica en definitiva. Te atacarán por sorpresa, desacreditando lo que dices o haces, con pocas palabras y sarcasmos tramposos. Buscan humillarte frente a los demás y bajar tu autoestima. Y todo sin beneficio real para ellos.

 

2- Nunca intentes dialogar con un hater. A ellos no les interesa la comunicación. No te dejes engañar: son psicocrackers (¿existe esta palabra?, creo que no... bueno, ahora sí), y sólo buscan división y ruptura. Si intentas dialogar con un hater sólo lograrás facilitarle la información que ellos necesitan para conocer mejor tus matices y atacarte con mayor precisión.

 

3- Los haters no tienen la menor conciencia de ser haters. O sea que en realidad no son malos, sino enfermos (a ver cuándo la medicina y la psicología se ponen las pilas, investigan bien el tema y crean una buena vacuna o al menos un repelente eficiente). Por lo tanto no hay que darle la menor importancia a sus ataques. Si eres alguien que crea contenidos digitales, tienes que aprender a ser indiferente frente a un hater. A ellos les irrita mucho que alguien genere algo –lo que sea– y estarán atentos para boicotear su iniciativa.

 

4- Si tienes una web o algún canal, busca la forma de facilitar la entrada de comentarios que supongan críticas honestas (de las que se aprenden cosas, aunque a veces duelan), e intenta desanimar la participación hater. Por ejemplo, los haters en general no leen contenidos extensos, por lo cual si has publicado una monografía no estarás convocando su odio. No llegan hasta allí. En cambio si publicas textos breves, te conviene desactivar los comentarios o al menos poner captchas u otro tipo de filtro. Está claro que esto te limitará los feedback de la gente, pero ¿de qué te sirven los feedback de enfermos odiadores?

 

5- En las redes sociales debes bloquearlos inmediatamente. Y si puedes los denuncias. Lo ideal sería no insultarlos antes de bloquearlos, porque eso es una forma de darles una importancia que no tienen. A mí me cuesta no putearlos... mucho. Yo los puteo, y es una equivocación. Ya aprenderé. O no...

A. Crimi