Entrevista a Kardo Kosta

PARTE 3

Por A. Crimi

ARTISTA NÓMADE

Los viajes son una constante de tu vida. ¿Cuál es el lugar más entrañable donde hayas estado y por qué?

No existe para mí un solo lugar entrañable, sino varios a la vez. Te podría nombrar ahora diversas partes de Argentina que me han resultado entrañables. Y también algunos lugares de Paraguay y Brasil, varios de Chile, otros de México y Cuba... y también varios países de Europa, India y Egipto. Pienso que esos lugares me resultan entrañables porque los viví plenamente, no como un simple turista de vacaciones. Y para vivirlos plenamente no necesito estar muchos días, sino poder conectar con todo lo que rodea al lugar: la gente, el paisaje, sus características o la lengua que se habla. 

Un lugar entrañable para mí es el que me da todo de golpe, me llena el pecho de alegría y de un calor que no puedo explicar... y eso lo siento justo allí, en el centro del pecho, e irradia para todos lados. Entonces, cuando me pasa eso, me adapto al lugar y me convierto en parte de su espacio. 

 

¿Me cuentas alguna anécdota relacionada con un lugar?

Te cuento 2 anécdotas que me llegaron ahora mismo a la cabezaUna de la India y otra de Cuba, dos extremos, dos culturas distintas.

 

Comencemos por la India.

Estábamos en la India con Marisa, haciendo un proyecto que duraba un mes. Habíamos estado unos días en Bombay y luego nos instalamos en las playas de Goa Sur.

En Goa Norte estuvimos un solo día. Apenas bajamos del colectivo nos ofrecieron todo tipo de drogas. Es el lugar que se puso de moda entre los europeos en los años '60 y '70, y ahora es un sitio muy turístico, inundado de música tecno. En cambio, a Goa Sur no van tanto los turistas sino las familias hindúes. 

El hotel donde parábamos en Goa Sur estaba al lado de la playa, y cuando bajaba la marea al atardecer la arena se ponía dura y la recorríamos en bicicleta. Muchos se metían vestidos al agua, y muchos otros también cagaban directamente en el mar.

Los otros europeos que venían con nosotros dentro del proyecto– mantenían sus costumbres y algunas mujeres hacían topless en la playa, y entonces de repente nos veíamos rodeados de hindúes que nos miraban y nos sacaban fotos. Todo nos resultaba muy particular... A veces íbamos a una playa donde nos cocinaban los peces que acababan de pescarNos pasaban unos porros de marihuana, y de repente aparecía un helicóptero de guerra encima de nuestras cabezas. "¿Y eso?", preguntaba yo. "Eso es la India", me contestaban.

Siempre hacían la comida muy picante, cosa que no soporto porque soy alérgico. Por eso siempre entraba en sus cocinas para explicarles cómo quería el pescado, y siempre los agarraba haciendo el ademán de ponerle picante.

En uno de nuestros paseos en bicicleta por la playa conocimos a un hindú muy simpático. Marisa es la que habla inglés, así que ella me iba traduciendo la charla. El hombre nos dijo que trabajaba en el hotel donde nos alojábamos, y nos pidió que le prestemos unas rupias. Nos contó que en hotel todavía no le pagaban y que necesitaba alimentar a su familia. Le prestamos el dinero y nos aseguró que apenas le pagaran nos lo devolvería en el hotel.

Una semana después fuimos hablar con el dueño del hotel y le explicamos lo que había pasado. No sabíamos cómo se llamaba el hombre que nos había pedido el dinero, y entonces el dueño del hotel juntó a todos sus empleados para que lo identificáramos. Yo generalmente soy buen fisonomista, pero entramos en una habitación y lo único que vi fueron las mismas caras con una sonrisa y los ojos bien abiertos. Era imposible reconocer alguno, porque para nosotros eran todos hijos de una misma madre. Viveza hindú, le dicen a eso.

 

¿Viajamos ahora al Caribe?

Sí. Paseando una vez por las playas del este cubano, a orillas del hermoso mar caribe, vi un hotel que daba a la playa. Me resultó algo extraño porque en las hamacas habían sólo hombres. No se veía ninguna mujer. Seguí caminando y, en unos montículos de arena que había más adelante, me encontré con un morocho que posaba como una estatua. Y a medida que avanzaba, iban apareciendo más "estatuas" en diferentes poses y con ropas muy ajustadas al cuerpo. Luego, en sentido contrario, vi aparecer a una persona de edad con su mochila. Parecía un personaje de comics o un canadiense jubilado. El hombre encaró hacia la arena, observó el muestrario de "estatuas caribeñas" y eligió una. Hablaron un momento, y luego se besaron y se perdieron en las dunas.

Días después, comentando esto con una persona del partido comunista, me explicó que una de las grandes entradas económicas de la isla proviene del turismo. Turismo "de todo tipo", aclaró. 

 

EXISTENCIALISMO KOSTIANO

¿Cuáles son los cinco libros que más te han impactado a lo largo de tu vida?

El primer libro que me rompió la cabeza fue Rayuela, de Julio Cortázar. Lo leí a los 16 años en Argentina. Luego lo volví a leer en Paris, a los 45 años, y su lectura me impactó mucho más que la primera vez.

Luego me gustaron todos los libros de Charles Bukowski, o el señor Chinasky. Me encantó cómo relataba de manera tan simple la cosas que le sucedían. Era como si un amigo me estuviera contando sus historias.

Otro libro que me gustó mucho fue Van Gogh, el suicidado por la sociedad, de Antonin Artaud. Y también me gusta la ciencia ficción de J. G. Ballard, algunas grandes cosas de los comics de adultos, los libros herméticos, el I Ching y el Tao Te Ching de Lao Tsé.

Y sigo con La muerte de la familia de David Cooper, y con autores como Nicanor Parra, Marqués de Sade, Alejandra Pizarnik, Pedro Lemebel, Eduardo Galeano, William Burroughs, Robert Arlt, Peter Handke y todos lo libros que aún no he leído.

 

¿Cuál es tu mayor nostalgia?

Como siempre, no me conformo con una sola opción. Son varias mis nostalgias. La primera que me viene a la mente es poder hacer a pie la ciudad de Buenos Aires, perderme entre sus calles y recovecos, cruzarme con sus personajes y escuchar sus músicas. Pasear por San Telmo, tomar un tren para irme al Tigre, y a la vuelta pasar por los carritos de la costanera, como eran antes. Entrar en Recoleta a ver una expo, luego pasar por el bar de la esquina y tomarme algo. Comer una pizza en medio del camino, subir a un taxi para seguir dando vueltas, y terminar de noche en una esquina, con gente despierta. Eso sí es Argentina.

También encontrarme con los amigos de toda la vida, los que sabés que siempre estuvieron allí, pese a las distancias y al tiempo que pasó. Y reírme con ese humor argentino que trasciende fronteras.

Muchas veces digo que Argentina es así, pero luego me rectifico: Era así, cuando yo vivía allí. Ahora ya no sé como es.

 

¿Cómo te llevas con tu sombra? Me refiero tanto a la sombra literal (la que nace de la luz) como a la sombra transpersonal (la parte oscura de la psiquis).

Mi sombra me habla, y me dice "dejá de tomar, que me mareo".

En una orquesta, mientras los músicos tocan, las sombras bailan.

Las sombras de la mañana no se juntan con las de la noche.

Una sombra al medio día no existe.

Recuerdo que una vez trabajé de sombra suplente por una semana.

Las sombras blancas y negras se entienden muy bien.

En el diario hay diversos anuncios de las sombras que han huido de sus dueños.

Las sombras que se sienten muy solas se suicidan.

Las sombras se juntan para pasar desapercibidas.

El otro día vi a una niña sentada en un banco del parque hablando con su sombra, y esto lo logra muy poca gente.

La sombra se tira al agua y no sabe nadar, casi se ahoga en la Pelopincho (piscina de lona inflable muy popular en los veranos argentinos).

Y hablando de la sombra negra de mi interior, ella siempre esta allí. Pero no está sola, hay más de una. A las sombras las tenemos encerradas en pequeñas prisiones, y existen llaves para abrir sus celdas. 

He logrado identificar a dos de mis sombras. A una la llamé Gato Fritz. Con esa sombra me divertía bastante, salíamos de fiesta muy seguido y aparecíamos en lugares con muchas otras sombras desnudas, bebiendo, riendo, fumando y disfrutando de todo lo que teníamos alrededor.

La otra sombra quizás es más oscura. Le puse Rayita, como el personaje de los gremlins. Con ella también salíamos de noche, y siempre en algún momento nos llevaban presos. Pero esta sombra sabía comunicar con la policía. No en todos los casos, pero daba como cierto tipo de respeto y siempre se libraba de todo. Pero luego a la mañana, cuando yo despertaba, estaba dolorido por todos lados. Es una sombra muy agresiva, y salía sobre todo cuando yo estaba en serio peligro. Creo que incluso me salvó varias veces transitando en la jungla humana del mundo.

 

¿Qué es lo que te genera más placer?

Son muchas las cosas que me producen placer. Como por ejemplo estar en un atardecer al lado del mar y ver cómo el sol se sumerge lentamente en el agua, con sus cambios de colores. O estar tranquilo, tomándome un buen Malbeck, de un buen año, y sentir el grosor de ese vino en mi garganta, y los taninos con gusto a roble en mi boca.

También me da placer estar con mis amigos, compartiendo el tiempo con charlas inservibles y profundas, sin ningún sentido. Y tener todo el tiempo del mundo, sin ningún tipo de rutina. sentir el sol en mi piel, después de haber salido de una playa del Caribe.

Me da placer caminar y perderme, y que todo sea nuevo. Emborracharme ahora de otra manera– y sentir cómo entra el aire en nuestros pulmones. Y estar en permanente contacto con la naturaleza.

 

¿Qué piensas de la muerte?

Cuando éramos jóvenes, digamos la semana pasada, nuestra visión de la muerte era muy lejana. Incluso nos sentíamos como inmortales. Pero después, con el paso del tiempo, nuestra visión de esta magnífica dama que aparece sin avisar a la hora señalada, empieza a cambiar un poco.

Justo el otro día escribí en La boludez del día sobre qué pasaría si supiéramos el día en que vamos a morir. ¿Qué haría la gente si supiera la fecha exacta de su muerte? El mundo sería otro, me imagino. Porque frente a la posibilidad de la muerte la gente cambia totalmente de actitud.

Yo enfrenté varias veces a la muerte, pero ella no me quería en esos momentos. Y mirá que lo intenté, pero los coches en la calle se apartaban. Una vez, dando vueltas con mi coche, entré justo en un puente que evitó que me cayera a un gran canal. O aquellos pasajes de la Mendoza secreta, en los cuales manejaba alcoholizado y llevaba a sus casas a personas que estaban más alcoholizadas que yo.

No me gustaría esa muerte que me viene a buscar cuando no me puedo mover o cuando mi cabeza no da más. Me gustaría acompañarla como lo hace un buen guerrero, con heridas pero todavía de pie, como el más inmortal de los inmortales. Dicen que allí es cuando ella se pone más hermosa y más desnuda, porque no aprecia a los cobardes. Ella respeta a quien la enfrenta y le presenta batalla, no a quien se entrega.

 

Diario de artista nómada

BONUS TRACK: MULTIPLE-CHOISE QUESTIONS

Si estuvieses solo en una isla desierta de la Polinesia, ¿qué preferirías y por qué?

a)- Que no llegue nadie.

b)- Que llegue a la isla, luego de un naufragio, una comitiva de 20 intelectuales marxistas-leninistas.

c)- Que llegue en una barca muy precaria un anciano místico que solo habla maorí antiguo.

d)- Que caiga en un paracaídas, luego de un accidente aeronáutico, una italiana fanática de Matteo Salvini y la Liga Norte.

e)- Que aterrice en la isla una nave extraterrestre tripulada por pacíficos seres hermafroditos de 32 patas.

En una isla desierta de la Polinesia, ya estando solo no estaría nada mal.

En la opción b) habría que ver a los que llegan en el naufragio. Necesitaría saber si hay algunas mujeres, o si son todas mujeres. En principio, para sobrevivir en una isla desierta de la Polinesia, lo que menos haría falta son discusiones marxistas-leninistas o cosas que terminen en "istas".

La de los extraterrestres me parece interesante, pero me gustaría saber además de que son pacíficos qué es lo que comen. Espero que no sean los hijos que ellos mismos auto producen, o en su defecto los seres humanos, sino me tendría que transformar en uno de ellos.

La del viejo místico sería un poco aburrido y demasiado tranquilo. Dos viejos juntos, uno místico y otro mítico, que hablan maorí y argentino... Mm, lo podríamos resolver con un partido de rugby, pero es un juego de las clases altas que no me atrae.

Por último queda la fanática, y esto me hace acordar a una peli italiana de Lina Wertmüller (Travolti da un insolito destino nell'azzurro mare d'agosto), que es la historia entre una mujer de dinero (Mariangela Melato) y un trabajador (Giancarlo Giannini) que caen en una isla desierta. Es muy interesante ver cómo la necesidad de sobrevivir va cambiando el sistema de poder y de clase social. Uf, pero la opción también es un laburazo y habría que ver cómo es esta italiana, para ver si vale la pena.

Ahora que lo pienso, mejor sería que llegaran a la isla todos, la comitiva de 20 intelectuales, el anciano místico, la fanática de Salvini y la nave extraterrestre con los seres pacíficos hermafroditos. Sería mucho más interesante ver cómo se comportan estos distintos grupos sociales. Funcionaría como un laboratorio.

 

12- ¿Qué oficio elegirías si no fueses artista? (no vale decir "ninguno") ¿Por qué?

a)- Sicario de un empresario estadounidense corrupto.

b)- Torero español.

c)- Empleado raso del UBS AG (principal banco suizo).

d)- Guardiacárcel de la prisión estatal del Congo.

e)- Misionero de los Testigos de Jehová.

Malas opciones... una es peor que otraVamos a ir por descarte.

La de torero no me gusta, ya que se ponen pantalones muy apretados que le sacan el culo para afuera y le aprietan los huevos.

Los guardias de la cárcel de la prisión del Congo tampoco, no creo que la pasen muy bien. Seguro comen mal y tienen que pelearse siempre con los prisioneros. Además no hay ventiladores en el Congo, ni abanicos, y si te ven con un abanico seguro que la pasarías peor. 

Los misioneros de los Testigos de Jehová cantan canciones horribles y además se visten muy mal. Sus libros, cuando los veo junto con sus imágenes, me dan ganas de vomitar, así que sería imposible predicar algo con ellos. En el fondo tienen muy mal gusto, aunque me han dicho también que hacen unas festicholas privadas alucinantes. Pero vos sabes... la gente siempre habla mal de la gente buena y pura de corazón.

Bueno me quedan dos. Tendré que tirarla a la suerte o hacer un ta-te-ti.

Tiraré una moneda. Ahí va... y al final me ha salido ¡Empleado raso del UBS AG! Y lo cierto es que dentro de todas estas opciones me parece la menos complicada. Ahí podría mantener un perfil bajo y todos los años tendría unas buenas vacaciones. A los cuarenta o cuarenta y cinco años ya habría tenido un burnout, y entonces me podría dedicar con dinero a lo que siempre he querido hacer, que es pintar. Lo de la pintura con este trabajo me llegaría un poco tarde, pero seguro que haría pinturas decorativas de fin de semana, que vendería muy bien a otros empleados del banco.

 

EPÍLOGO

— ¿Puedes decirme algunas sensaciones que se te ocurran ya mismo, de manera espontánea?

— Bien. En sus marcas... listos... ¡Ya!: Amigos, hermanos, Crimi, a lo lejos y hace tiempo, librerías, comics, fotografías, sus tías, la casa de sus tías, su padre, su carrera, sus dibujos, insectos y más insectos, muchas risas, solo, haber visto i salti di tempo, la chiave e nella luce del sole. Mientras estoy sentado, calzándome los zapatos, oigo rasguñar en la puerta. La filosofía, y miles de libros leídos y no leídos, amigos extraños, las canciones, guitarras, casamientos de ida y vuelta, Barcelona, locuras alcohólicas, Las Diosas Púrpuras, Barcelona, tango, no aplaudir, las drogas y diversas experiencias, la notte trascorse rumorosa, Valentina, las mujeres, sexo y erotismo, y siempre escuchar que las pendientes van hacia arriba, y las flores. En la naturaleza prima el color amarillo después del verde, los caminos dan vueltas y más vueltas y nunca llegan al mismo lugar, y el camino recto se hace con la mochila del aburrimiento. Recordar siempre a los amigos de corazón, de entrañas y de festicholas, hace bien al mañana que vendrá; por eso y acordándome de ese libro que me diste, diciéndome "Kosta, míralo por que ahí hay algunas cosas que te van a interesar", saludos y abrazos a los kius.


FINAL FELIZ

(no podía ser de otra manera)