Entrevista a Laura Lozano

presidenta de SOS Gat Salou

¿QUIÉN PONE EL CASCABEL AL GATO?

En una época hegemonizada por lógicas empresariales aplastantes, resulta conmovedor ver cómo un grupo de personas vuelcan apasionadamente parte de su trabajo y dinero en una causa noble que no les supondrá ni siquiera el agradecimiento formal de los beneficiados. Y es que dichos beneficiados no son muy formales que digamos, y en realidad tampoco tienen el poder de la palabra para agradecer: sólo se expresan con maullidos y ronroneos.

Las hermanas Lozano (Laura y Cori), una cincuentena de socios y varios voluntarios, intentan desde hace 5 años mejorar la calidad de vida de los gatos callejeros de Salou.

Por Alejandro Crimi

Fotografías: A. C. & Pixabay

Publicado originalmente en Living Salou el 21/08/2017

— ¿Cómo y cuándo nace SOS Gat Salou?

— SOS Gat Salou nació en febrero de 2013. Yo llevaba un tiempo viviendo en Cap Salou, y allí alimentaba una colonia de gatos. La colonia fue creciendo, y me comuniqué con el Ayuntamiento para buscar información y saber si existía alguna asociación que colaborara en la problemática de los gatos de la calle. Me informaron un poco sobre la situación de los gatos callejeros y, junto con una persona del Ayuntamiento que también es amante de los gatos, hicimos un llamamiento para gente que se pudiera interesar en el tema. Convocamos a una reunión en el Centro Cívico, acudió mucha gente y ahí mismo formamos la asociación. Luego la registramos en Tarragona, la legalizamos y formalizamos. Tenemos presidente, secretario y tesorero, que es requisito para crear la asociación, y un conjunto de socios y voluntarios que se van sumando cada año.

 

— ¿Estaban al tanto de los procedimientos que se hacen con los gatos callejeros?

— No, no sabíamos nada acerca de los procedimientos que realizaban los municipios con los animales de la calle, de cómo hacían la recogida de gatos y qué hacían con ellos. Poco a poco nos fuimos informando más y comenzamos a saber que se hacían "batidas", se ponían a los animales en jaulas y se los llevaba a una empresa de Reus contratada por el Ayuntamiento. Esa empresa, L'Ultima Llar (El último hogar), supuestamente es un cementerio de mascotas que se encarga de incinerar a los perros y gatos muertos de la zona y entregarle las urnas a sus dueños o enterrar las cenizas. Y también funcionan como "acogida" de animales callejeros. El problema es que comenzamos a detectar muchas negligencias en sus actividades, y a sospechar de que en su predio desaparecían animales, sobretodo gatos. Porque claro, a los gatos de la calle nadie los suele reclamar.

 

— ¿Qué tipo de negligencias han detectado?

— Muchas... Ahora no nos dejan entrar a L'Ultima Llar y tienen todo muy hermético, pero sospechamos que muchas gatitas que entran allí, con collar, chips y todo, y a la semana desaparecen. Y hacen como si no estuvieran... ellos tienen la obligación de tenerlos 21 días por si alguien los reclama, y a partir de ahí se supone que los deberían poner en jaulas bien acondicionadas con otros gatos hasta que se mueran. Pero evidentemente no lo hacen, porque la gran cantidad de gatos que recogen allí no los tienen. Nos cuesta muchísimo sacar gatos de allí una vez que han ingresado. Ellos tienen la obligación de pasarles el lector de chips, pero en muchos casos no lo pasan y un gatito doméstico con chips o collar puede terminar mal... Hace poco sucedió con una gatita casera tricolor de una chica que vive en calle Mayor, que alguien agarró pensando que estaba perdida y la llevó a la policía. Terminó en L'Ultima Llar y nunca nadie le pasó el lector de chip, ni en la policía ni en la empresa. ¡Y eso es obligatorio! Nos enteramos y logramos rescatarla gracias a una voluntaria que se hizo pasar por una amiga de la dueña. Pero si no nos hubiéramos enterado esa preciosa gata desaparecía, con chips y collar. En L'Ultima Llar también tienen la obligación de ponerlos en cuarentena cuando llegan, pero a esta gatita la tenían en una jaula junto a otros gatos, sin respetar la norma. Y si nadie la hubiera reclamado inmediatamente, pues la gatita desaparece.

 

— ¿Por qué se realizan las "batidas" de gatos?

— Generalmente están motivadas por las quejas de algunos hoteles, comunidades o gente que viene a pasar el verano. La mayoría de los problemas se producen en la temporada de verano, porque a alguna gente le molesta que hayan gatos. Entonces o bien se quejan porque las gatas en celo maúllan, porque algunos machos se pelean... o sólo por quejarse de algo. Las mayor cantidad de quejas proviene de gente que viene a pasar quince días de vacaciones. Luego los gatos desaparecen de repente, y como nadie los reclama ya no se vuelve a saber más nada de ellos.

 

— ¿Cómo detectan esas desapariciones?

— Las colonias de gatos tienen sus alimentadoras, y entonces la alimentadora ve que de un día para otro muchos gatos ya no están. Y bueno, ahí comenzamos a intentar saber qué ha sucedido y empieza todo... 

 

— ¿Y qué es lo que sucede?

— Que los gatos terminan en L'Ultima Llar y de allí ya nunca más se sabe de ellos. Con los voluntarios nos hemos movilizado mucho, e incluso en su momento conseguimos que algunos empleados de la empresa nos diera información sobre lo que pasa ahí adentro y fotografías. A esos empleados los echaron a todos, y ahora la empresa tiene un fuerte hermetismo. A nosotras ya nos conocen y no nos dejan entrar. La empresa es un negocio familiar muy rentable económicamente, porque tienen convenios con muchos municipios y además cobran por cada vez que bajan a recoger un animal y por cada incineración de mascotas que hacen. Supuestamente deberían tener atención veterinaria las 24 horas, pero esa es una de las normas que no cumplen, porque si vas un fin de semana no encontrarás atención veterinaria permanente, y entonces si llegan gatitos muy pequeños terminan muriendo, porque nadie los atiende ni les da biberón. Están en juicio y tienen un montón de denuncias por parte de asociaciones y propietarios de animales.

 

— ¿Qué alternativa ofrece SOS Gat Salou?

— Frente a la situación que fuimos descubriendo nos pusimos a analizar qué podíamos hacer, y decidimos implementar un Proyecto CER (Captura. Esterilización. Retorno). Este tipo de proyectos se realizó por primera vez en Londres con excelentes resultados. Se trata de esterilizar machos y hembras para luego devolverlos a su colonia original. Además con este proyecto se lograría una reducción considerable del gasto público que supone la recogida de gatos (dinero proveniente de los impuestos que pagan los vecinos).

Cuando a una colonia la sacas de su lugar, se produce un efecto vacío en el sitio. Eso pasa en casi todas las especies animales. Pero ese espacio vacío, al poco tiempo vuelve a ocuparse con otros gatos, que son atraídos por las mismas condiciones que atrajeron a los anteriores. Y así se genera una especie de bucle que no se acaba nunca. Lo que no hay duda es que donde hay una colonia de gatos no hay problemas ni de ratas ni de cucarachas. La gente que se queja tanto de los gatos debería valorar esa realidad.

Por eso, nuestra actividad de esterilizar a los gatos y devolverlos a sus colonias nos parece la única solución, porque así se estabilizan las colonias y desaparecen los conflictos. Porque una vez esterilizados los machos ya no marcan ni pelean, y las hembras no maúllan cuando están en celo. Todo se tranquiliza y los vecinos o veraneantes no se quejan tanto. Los sitios donde se implementan proyectos CER obtienen muy buenos resultados a corto plazo, pero es complicado y lleva su tiempo, porque hay que capturar los gatos, llevarlos al veterinario y disponer de un sitio donde dejarlos un par de días en observación antes de devolverlos a su colonia.

Hay localizadas más de 70 colonias en Salou, en jardines, comunidades o plazas. Entre atropellos, enfermedades y todo lo que le pueda pasar (la gente es muy animal, les hacen de todo...), un gato en la calle tiene una vida media de 5 años. Y bueno, nuestra idea es intentar ofrecerles una mejor calidad de vida.

 

— ¿Cómo trabaja la asociación?

— Tenemos mucho trabajo. Necesitamos estar muy organizados para coordinar bien las urgencias y los trabajos voluntarios. Por eso aparte de nuestro Facebook tenemos un grupo de Wassap donde estamos permanentemente en contacto. En 4 años hemos esterilizado alrededor de 960 gatos y hemos dado en adopción a más de 230. Y además intentamos ayudar en los muchos casos de abandonos o atropellos que encontramos.

La gente debe entender que es un trabajo voluntario que requiere de una compleja logística y que la mayoría de las veces requiere de dinero para veterinarios o determinadas gestiones. Porque a veces nos llaman en tono imperativo diciéndonos "Aquí hay unos gatitos, ¡venid rápido a recogerlos!", el típico chantaje emocional que decimos nosotros. Y nosotros hacemos lo que podemos, pero necesitamos trabajar como cualquier persona, no tenemos espacio físico y dependemos de las casas de acogida. Yo ahora tengo dos en casa, aparte de los míos, listos para dar en adopción. Por eso creemos que también la gente debería involucrarse un poco más para facilitar unas tareas que benefician al conjunto.

 

— ¿Cuántas personas colaboran en SOS Gat Salou?

— Unos 50 socios, que cada año paga una cuota, y muchos voluntarios.

 

— ¿Tienen muchos gastos?

— Sí, claro. Por desgracia muchas cosas se terminan reduciendo a la disponibilidad de dinero. Siempre vamos a Clínica Veterinària Godall o a Clínica Veterinària Reus, donde podemos llevar varios gatos a la vez. En estas clínicas nos hacen precios especiales para esterilizar o tratar algunas enfermedades. Por eso es tan importante para nosotros el papel de los socios, las donaciones o el teaming que tenemos ahora, que es un sistema internacional de microdonaciones online (1 euro por mes) que destinamos a la esterilización de gatos. 

 

— ¿Cómo puede colaborar la gente con vosotros?

— Aparte de lo económico (socios o donaciones) hay muchas maneras de colaborar: por ejemplo en invierno hacen falta alimentadores, necesitamos gente que nos ayude en nuestras mesas informativas o para vender cosas y recaudar, gente que nos hagan cositas para vender o personas que sepan hacer escritos o documentos. Hace falta gente para todo.

Es importante dar información, porque mucha gente no se entera de lo que pasa en la calle con los gatos. Un vecino, el conserje o el administrador de finca comenta que se capturaron gatos y los llevaron a una masía, y ya todos se quedan tranquilos. Pero eso no es así, no van a ninguna masía. Por eso nosotros buscamos que la gente se concientice más con el tema, para que realmente esté informada de lo que le pasa a los gatos, de los beneficios que supone la esterilización, y de lo importante que es que todos involucren más con el tema.

 

— ¿Cómo logran visibilidad social?

— A través de las redes sociales, sobretodo Facebook e Instagram. También nos publican cosas en la revista La Crida o en el periódico La Vila, donde nos suelen publicar sin cobrarnos nuestros avisos de gatos en adopción. Y también el "boca a boca": Salou es un pueblo y eso funciona mucho y bien.

 

— ¿Cómo evalúan los resultado de lo hecho en 5 años de trabajo?

— La gente comienza a conocernos. Nos llaman y escriben casi a diario. Y nos sentimos muy contentas porque hemos hemos podido esterilizar, colocar en adopción y salvar a cientos de gatos. Pero es verdad que a veces las tareas resultan demasiado duras para los voluntarios. Pero estamos contentas y hay que quedarse con lo bueno.

 

— ¿Qué es lo que resulta tan duro para los voluntarios?

— Hay momentos donde las gestiones se obstaculizan y todo parece demasiado complicado, hay situaciones donde no logramos salvar algunos gatos por más que nos movilizamos, y a veces te enfrentas a cosas muy injustas. Y también está el tema de los envenenamientos, que es muy fuerte... porque tú te preocupas de alimentarlos y un día los encuentras muertos, y sabes que han sufrido muchísimo...

 

— ¿Envenenamientos?, ¿puedes explicarme un poco acerca de ello?

— Sí. Desgraciadamente el envenenamiento de gatos es un hecho muy común. En Salou y en todos lados. Por supuesto que es ilegal. La ley española es un poco más laxa al respecto, pero la ley catalana es muy precisa: hubo una reforma hace poco donde perros y gatos son considerados animales de compañía y cualquier maltrato que reciban está penado económicamente. Incluso en determinados casos hasta se contempla la cárcel. Las penas económicas han subido bastante, y envenenar a un animal es grave, porque sufre mucho, tiene una muerte lenta y muy dolorosa. Además todo lo que sean productos tóxicos o venenos en espacios públicos, al alcance de las personas, están totalmente prohibidos. Y esto involucra no solo a gatos o perros, sino también a niños.

 

— ¿Cómo han detectado envenenamientos?

— Los detectamos cuando va una alimentadora a una colonia y se encuentra con muchos gatos muertos. Porque si no los retiran los encuentras tú cuando vas a llevarles comida. Hace un par de años intentamos hacer una denuncia a un vecino de la calle Logroño. Sabíamos quién había sido pero la policía no nos cogió la denuncia porque entendía que no teníamos pruebas suficientes. Sí fueron hablar con el envenenador, pero no pasó nada. En Cap Salou han habido varios casos. En algunos sabíamos quién había sido el responsable, pero en estos casos es muy difícil reunir pruebas para efectuar la denuncia formal. Nosotros en esos casos comprobamos la presencia de veneno, porque pagamos la necropsia que se hace en Barcelona, y hacemos la denuncia jurídica. Pero la policía no te coge ninguna denuncia si no identificas con precisión a alguien y presentas pruebas. 

 

— ¿La asociación realiza trabajos conjuntos con el Ayuntamiento?

— El ayuntamiento tiene la obligación de tener contratada a una empresa para que recoja los animales muertos y las mascotas, pero nada más. Pero ellos no tienen la obligación de seguir el proceso del animal, así que de eso se desentienden. Con el Ayuntamiento hay muchos problemas... por lo general ellos quieren solucionar el problema si alguien se queja, pero su protocolo, al igual que el de la policía, es llevar los gatos a L'Ultima Llar. Y los gatos que terminan allí desaparecen. Nosotros hemos hablado muchas veces con la gente del Ayuntamiento, les hemos explicado nuestras conclusiones y le hemos expuesto casos puntuales donde está muy claro que no se respetan las normativas, pero ellos se mantienen rígidos en sus protocolos. Nos cuesta mucho avanzar con ellos, y creemos que no ayuda lo suficiente. Les hemos pedido la disponibilidad de algún espacio físico, que para nosotros sería primordial como sitio de acogida y trabajo, pero de momento no tenemos respuestas positivas. Intentaremos ver si el verano que viene podemos alquilar algún sitio que no sea muy caro...

Sería genial que el Ayuntamiento de Salou hiciera como hacen muchísimos otros ayuntamientos y nos pagase las esterilizaciones. Incluso pueden reclamar a la Generalitat de Catalunya que les devuelva ese dinero, pero les cuesta abrirse a otras soluciones. Saben muy bien que esterilizar es lo único que funciona, y que ellos no tendrían que hacer nada, porque los que vamos allí y nos pasamos horas con jaulas, y andamos para arriba y para abajo con los animales para ponerlos en salas de recuperación y etc. somos nosotros. Por eso nos gustaría que el Ayuntamiento nos facilite las cosas en vez de ponernos obstáculos.

Nosotros lo único que queremos es que nos dejen hacer algo distinto a lo hecho hasta ahora, porque lo de las capturas masivas para llevar a L'Ultima Llar obviamente no ha funcionado. Pues entonces que nos dejen probar lo que hacemos y luego nos evalúen... 

También estaría bien que finalmente el Ayuntamiento hiciera efectivo el tema de los carnets de alimentadores...

 

— ¿Por qué necesitan carnets de alimentadores?

— Porque aquí sin un carnet de alimentador no está permitido alimentar a un animal en la calle. Es una ordenanza municipal, y entonces si un policía te ve alimentando un gato en la calle te denuncia y te multan. En realidad hasta ahora nunca han hecho efectiva ninguna multa, pero si han habido muchas denuncias. Y a nadie le gusta que por alimentar un gato te pare la policía, como a un delincuente, y te haga una denuncia. Es una forma de cohibir muy concreta. Hay muchas mujeres mayores que lo hacen, a pesar de la ordenanza municipal. Entonces si nos dieran ya los carnets podríamos trabajar mejor, sin estar siempre apurados por si aparece la policía... podríamos mantener mejor la limpieza, llevar los cacharritos y estar más tranquilos. Entiendo que el tema de los carnet ya se ha destrabado y que se hará efectivo en breve... espero.

 

— ¿Que le dirías a los vecinos que detectan alguna incidencia con gatos?

— Que si encuentran un gato o una colonia, por ahora no llamen ni al Ayuntamiento ni a la policía local. Porque sus procedimientos son llevarlos a L'Ultima Llar, y allí ya no se sabe más de ellos. Que nos llamen a nosotros, y nosotros buscamos otra solución.