Proyecto editorial

Este libro nació por iniciativa de Pablo Flores y Avelina Alonso, dos personas con experiencia en el campo popular y amigos de Jorge Contreras. Ellos me trajeron la propuesta de hacer un libro para resaltar el impresionante trabajo social de este cura cuya coherencia resulta admirable. Lo conocía personalmente a través de nuestro amigo en común Armando Camín, y porque había colaborado en el primer número de revista Diógenes. Jorge tenía 82 años y le habían detectado un cáncer, y todo hacía pensar que no le quedaba mucho tiempo. La idea era que Pablo y Avelina coordinaban el proyecto con Jorge y buscaban un sponsor que se hiciera cargo de los costos de imprenta, y yo hacía el trabajo periodístico, lo escribía y lo editaba. Hablamos de un libro de unas 100 a 150 páginas y de una tirada de 500 ejemplares. La idea era donar la totalidad de la edición a los fines sociales que el cura Contreras considerara más relevantes. Era una forma de contribuir a los comedores populares o a tantas emergencias de los sectores más frágiles de la sociedad, desatendidas por los gobiernos de turno. Pablo y Avelina consiguieron el auspicio del SUTE, con quien editorial Diógenes ya había realizado un interesante trabajo (la edición del libro "Educación y modelo de sociedad. Reflexiones desde la Carpa Blanca", de Marta Maffei, Hebe San Martín de Duprat, Adriana Puiggrós, Gustavo Maure, María Teresa Basilio y Ana Lorenzo), y obtuvieron la aprobación de Jorge Contreras. Así que nos pusimos manos a la obra. El problema fue que el proyecto "fue pidiendo más" y entonces decidí adaptarme a lo que el libro necesitara. Finalmente el libro quedó en 270 páginas, y una tirada de 1.000 ejemplares. Eso significó que el aporte del SUTE alcanzaba para la mitad del costo de imprenta, por lo cual decidí absorber desde Diógenes el resto: la otra mitad del costo de imprenta y los 8 meses de trabajo (grabación, desgrabación, escritura y edición) que duró el proceso. Pablo y Avelina cumplieron con generosidad y a la perfección todo lo acordado, y entiendo que editorial Diógenes (yo) también. Desde la editorial le cedimos a Jorge Contreras la totalidad de la edición y la totalidad de los derechos comerciales (que era lo acordado inicialmente), y el día de la presentación se repartieron los libros a las agrupaciones sociales que Jorge había determinado para su comercialización. En menos de un mes el libro estaba agotado, por lo cual el proyecto había generado el valor equivalente a un automóvil cero kilómetro que servía para mejorar el funcionamiento de algunas actividades populares que tanto apoyo necesitan. Desde mi punto de visto significó un humilde gesto (en ese momento me podía permitir ese gesto) que si bien no cambiaba nada, servía como actitud. O sea: si las clases medias (el caso mío) y altas en vez de declararle la guerra a la clase baja le dirigieran un gesto positivo (el que se pudieran permitir), desaparecerían los problemas sociales. Ya sé que es utópico y romántico, pero con alguien como el cura Contreras esta idea era al menos coherente.

 

A. Crimi